En septiembre te he compartido los bloqueos al migrar: el perfeccionismo, la procrastinación. Hoy quiero hablarte de un patrón más silencioso pero igual de devastador: el miedo a pedir ayuda.
Uno de ellos es el perfeccionismo al migrar, y que si no lo gestionas te acaba generando una instatisfacción mucho mayor. Hoy quiero que dedicar tiempo a hablar sobre procrastinar las decisiones importantes.
Retrasar las cosas hasta sentirte prepara hace que nunca te sientas lista.
Cuando pides ayuda, a un compañero del trabajo, a una amiga o directamente en terapia, puedes sentirte menos capaz. Es como si admitieras que si lo pides no puedes hacerlo sola y por lo tanto el resultado que obtienes no es tuyo.
Este pensamiento suele aparecer cuando no nos sentimos tranquilas al mostrar vulnerabilidad porque estarías admitiendo que la situación te ha sobrepasado y no estás a la altura para gestionarla.
Este no es un miedo que aparece de un día para otro. Este miedo, como lo anteriores ha viajado contigo y en este entorno nuevo se ha vuelto mucho más intenso.
Piensa que estás en un contexto que ya te conecta día a día con la vulnerabilidad y con la sensación de no sentirte capaz de superar los diferentes retos. Si ya de por si antes rechazabas sentirte así, ahora tu cerebro lo va a vivir con mucho más malestar. Sobretodo si no tienes claro que es normal pedir y que no en la cultura Suiza. Eso hace que cada pregunta, cada petición de ayuda se viva como una exposición mucho más cruda.
Cuando este miedo está instalado dentro de ti crea una carga doble:
Y aquí está la paradoja: justo cuando más necesitas red de apoyo es cuando más te cuesta pedirla.
Pedir ayuda no es un signo de debilidad. Es muchas veces, el primer paso para dejar de cargar con más de lo necesario. En terapia, trabajar este patrón no consiste en forzarte a pedir ayuda de golpe, sino en identificar en qué situación concreta te cuesta más (una duda en una reunión, un favor a una amistad reciente, buscar apoyo profesional)
Para eso, trabajando en equipo contigo, voy a diseñar pequeños cambios y tendrás herramientas concretas después de cada sesión para sostenerte en este proceso. De manera que puedas volver a tener una toma de decisiones saludable que trabaje en construir tu bienestar y rompas el ciclo. En menos de 10 sesiones habré desbloqueado el problema.
Te cuento un ejemplo del trabajo desbloqueando el miedo a pedir ayuda en terapia:
Este enfoque es muy útil para los profesionales expatriados y para las personas que no buscáis tener años de terapia. Gracias a una intervención breve y eficaz vas a tener resultados reales en tu día a día. Permitiéndote avanzar más rápido sin dejar de lado el núcleo emocional del problema.
Si vives en Zúrich (Suiza) desde hace años o meses y estás cansada de chocar con el mismo obstáculo de siempre. Déjame decirte que no es solo un problema de adaptación cultural, es tu patrón que migró contigo, está bloqueándote los avances personales o profesionales
Cuanto antes trabajes sobre este bloqueo antes conseguirás sentirte en paz. La buena noticia es que igual que en su momento lo aprendiste, ahora puedes reaprender nuevas formas de relacionarte contigo misma y con tu entorno. Sin pasar por procesos psicológicos de años antes de ver resultados.
¿Te sientes identificada con alguno de estos patrones desde que llegaste a Suiza? Si quieres explorar cómo trabajarlo, puedes reservar una primera sesión conmigo.